Tu hermano

Ary, prefiero escribirte a vos que sobre vos. Porque mi fe me dice que estás más viva que nunca y podrás leer esta carta.

Aquellos que tienen hermanos nos entenderán. Aquellos que son dos hermanos, aún más. Porque desde que tengo memoria habían dos facetas de ese dúo, acusarnos o ser cómplices. Nuestra infancia fue analógica. Pudimos ser la última generación en crecer sin internet, eso llegó en la adolescencia, recuerdo que fuiste la primera en Facebook cuando todos seguían en Orkut.

Pero volviendo a la infancia, fue una de sueños. Mamá nunca nos hizo faltar nada. Sólo Dios sabe cómo lo hacía. Pero si soñabamos algo lo logramos. Fue una infancia de armonía, sinceramente deseo que cada hogar tenga lo que pudimos disfrutar.

En nuestra época, en Villa Morra, Lillo se podía cruzar con los ojos cerrados. Como nuestra calle es sin salida poníamos la red y jugábamos tenis. Hasta ahora digo que hacías trampa pero si Dios ya te perdonó, yo también.

Tu partida me hizo madurar en segundos mientras recibía la noticia. Viví protegido por una mamá y una hermana mayor que me ayudaron siempre para que el mundo no sea tan difícil con mi transtorno. Siempre me preguntabas cómo me iba. Y ahora mamá me cuenta que incluso hablaban de mí, de mi tratamiento, de cómo ayudarme a llevar una vida normal.

Es tan injusto tener que poner en un número limitado de palabras lo que significas para mí.

Fuente de admiración, ejemplo, motivación, superación, independencia, inteligencia, excelencia, trabajo, justicia, rectitud y tantas otras distinciones que decidiste adoptar como estilo de vida.

Antes de que yo llegue te cuidaron los primos, luego me sumé y seguimos creciendo juntos como una perfecta combinación de primos y hermanos.

No puedo dejar de buscarte todos los días, no me pidas que deje de hacerlo.

Ya me tuve que acostumbrar a no preguntar a mamá dónde está Ary hoy. Porque ahora ambos sabemos dónde estás. En todo tiempo. Por la eternidad.

Quiero que sepas que el mundo me exije seguir adelante. Pero si fuera por mí me tomaría un año para pensar en vos y todos estos años de un amor sencillo de familia.

Viajaste mucho, cumpliste tus sueños. A veces se siente que estás de viaje. Y de cierta manera es así.

Estoy en paz porque nos amamos, no peleamos a menos que sea en broma, que por cierto siento seguís haciendome desde allá y no es justo porque no puedo planificar mi broma de respuesta.

Estoy en paz porque amaste y te amaron. Porque elegiste ser buena en un mundo que intenta destruir todo lo bueno. Elegiste siempre ser buena, honesta.

Y aunque todos los años de servicio en nombre de Dios, que te entregaste con los niños, terminó de manera inexplicable por una comunidad que está en gran necesidad de una corrección de misericordia, cada niño o niña, esa semilla que ayudaste a plantar, muchos de ellos vinieron a despedirse de vos en esta Tierra. Algunos ya grandes. No digo que tenías muchos años, empezaste muy temprano nomás como catequista.

Todas tus buenas obras, algunas de las cuales nos vamos enterando, otras quedarán entre Dios y vos. No me cabe duda de que cada conversación que tuvimos de santidad y castidad hasta hace unos años demuestran una vida que agradó a Dios.

Recuerdo cuando era pequeño les dije que tenía miedo de ser santo porque muchos se mueren jóvenes y casi todos sufren algo del pulmón.

Luego de estudiar la crucifixión y lo que realmente hacía, lo entendí que era una forma de Dios de hacer participar de manera voluntaria a los Santos de Su Pasión.

Perdón por la falta de estructura. Vos me animaste siempre a escribir, sobre todo poemas. Y ahora te toca ayudarme a convertir todo lo que escribí en líricas y crear canciones en tu honor y todo lo que la vida nos hizo sentir.

Pero alguien tenía que romper el hielo. Ahora no hay excusas, sé que todos tienen algo que decirte a vos o sobre vos.

Te prometo que no será la última vez. Este blog será un lugar para recordar lo que vivimos contigo y para ponerte al tanto de lo que pase por aquí, porque por cómo están las cosas aquí abajo, en la Gloria de Dios no creo que les hagan ver todo lo malo que hay aquí.

Gracias por ser la mejor hermana que alguien pudo haber pedido. Gracias porque en los 90’s todo era de colores y podía usar todas tus ropas cuando ya no te quedaban. Para mi eras lo más cool y usar tus ropas era un honor. Fuimos pioneros en ropa de género fluido.

Gracias por ser una hermana mayor (aunque todos me vean como más viejo, fue tu culpa por mantenerte tan hermosa siempre), una hermana que me protegió siempre, me aconsejó, nunca se rindió conmigo. Nunca me abandonó. Te veo en la próxima mariposa que me mire fijamente como la del otro día.

Te amo, por siempre.


Compartir mis palabras a: aracysiempre@gmail.com

Deja un comentario